Separar sellos usados y sin usar
Usado y sin usar sirven como categorías iniciales, pero el anverso no siempre resuelve la historia de un sello. Conserva detalles descriptivos junto a la etiqueta general.

Registra las pruebas antes de clasificar
Examina el frente para localizar matasellos u otras marcas y anota lo que puedes leer. Una señal poco clara no debe tratarse silenciosamente como inexistente. Guarda una imagen completa y un detalle cuando haga falta. Si el sello sigue unido a un sobre, conserva el conjunto y describe su contexto postal en vez de retirarlo para adaptarlo a tu sistema.
Un frente de apariencia no utilizada no explica todo el reverso. Indica si puedes verlo y si observas goma, resto de charnela u otra unión. No retires elementos adheridos ni humedezcas el sello para facilitar la clasificación. Describe las pruebas disponibles sin suponer que sin usar implica una condición determinada de la goma.
Conserva las diferencias en campos separados
Separa estado general de uso, descripción de la cancelación y observaciones del reverso. Así podrás agrupar sin perder detalles importantes para comparaciones posteriores. Un estado como incierto puede ser más exacto que obligar a todos los ejemplares a entrar en dos categorías cerradas. Define los términos en una nota breve para mantener la coherencia.
Si utilizas terminología de catálogo o de un vendedor, registra su procedencia y comprueba el significado en ese contexto. No copies una abreviatura atractiva de otro anuncio porque coincidan los diseños. La etiqueta debe describir el ejemplar real. En material heredado o montado anteriormente, el historial de tratamientos puede seguir siendo desconocido después de una observación cuidadosa.
Ordena sin borrar la procedencia
Puedes colocar usados y no usados en páginas distintas conservando la referencia común de compra o del álbum original. Identifica cada pieza antes de moverla y fotografía la distribución anterior cuando aporte contexto. Si dos ejemplares sirven para comparar diseño y cancelación, relaciona sus fichas en lugar de depender únicamente de que estén juntos.
Al vender o intercambiar, muestra el frente, el reverso accesible y las limitaciones de observación. Describe marcas y restos adheridos con palabras corrientes además de la categoría. El comprador podrá comprender por qué la elegiste y qué dudas permanecen. Clasificar debe facilitar encontrar las pruebas, no ocultarlas detrás de una palabra breve.


